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¿No sabés si estás cobrando bien? Esta calculadora te ayuda a estimar el costo real de tu producto considerando insumos, tiempo de trabajo y gastos fijos.
Completá los pasos y obtené un precio sugerido con margen de ganancia.
Paso 1 — Agregá las materias primas de tu producto.
Es lo que hicimos en el ejemplo: sumás todos tus costos y le agregás tu porcentaje de ganancia deseado.
Ideal para: Asegurarte de cubrir todo y ganar plata con cada venta.
Pensás en cuánto está dispuesto a pagar tu cliente por la calidad, la presentación, la exclusividad de tu producto.
Ideal para: Productos premium, con un diferencial claro.
Mirás los precios de otros emprendedores en tu rubro y te ponés en un rango similar (o un poco más arriba/abajo).
Ideal para: Entrar al mercado o si tus productos son muy parecidos a otros.
Nuestra recomendación para empezar:
Una mezcla: Calculá bien tus costos (como te enseñamos), mirá un poco a la competencia, y si tu producto tiene algo especial, ¡sumale un plus por ese valor!
Como mínimo una vez por mes.
También deberías revisarlos cada vez que cambien los precios de insumos, servicios, alquiler o tu valor hora.
Si tus costos cambian y no actualizás precios, tu margen se reduce sin que lo notes.
No son lo mismo.
Markup es el porcentaje que agregás sobre el costo.
Margen es el porcentaje que representa tu ganancia sobre el precio final.
Ejemplo: si tu costo es $100 y agregás 40% de markup, el precio será $140. Pero tu margen real no es 40%, sino 28,6%.
Por eso es importante entender cuál estás usando.
Primero calculá tu costo unitario real.
Luego definí un precio minorista con mayor margen.
También un precio mayorista con menor margen pero mayor volumen.
El precio mayorista debe seguir cubriendo costos y dejar ganancia, aunque sea menor por unidad.
Antes de ofrecer descuentos, asegurate de conocer tu margen real.
Si tu margen es 30% y ofrecés un 20% de descuento, tu ganancia prácticamente desaparece.
Siempre calculá cuánto podés descontar sin vender por debajo de tu costo total.
Sí. Tu tiempo tiene valor y debe formar parte del costo del producto.
Si no incluís tu mano de obra, podés pensar que estás ganando cuando en realidad solo estás cubriendo materiales.
No siempre el precio más bajo es el mejor.
Podés competir por calidad, presentación, diferenciación, marca y experiencia.
Si tu producto ofrece más valor, podés justificar un precio mayor.
No.
Si copiás precios sin conocer tus costos, podés estar vendiendo a pérdida.
Primero asegurate de cubrir tus costos y luego mirá el mercado para ajustar estrategia.
Un precio es rentable cuando cubre todos tus costos (materiales, tiempo, fijos), te deja una ganancia suficiente y te permite sostener el negocio en el tiempo.
La rentabilidad no se mide solo por vender mucho, sino por cuánto queda después de cubrir todo.
Tenés tres opciones: reducir costos, mejorar eficiencia (menos tiempo por unidad) o ajustar gradualmente el precio.
Absorber aumentos indefinidamente reduce tu rentabilidad.